Este plato es de mi tierra, y aunque ahora no lo vemos como algo sanísimo, hubo un tiempo donde poder comprarlo y hacerlo era un lujo. Por ello he considerado que debía estar en este blog, como homenaje a los manchegos, y por petición expresa de mi carnicero, que sin un buen bocadillo de “Tajás de tocino” se pregunta qué es la vida…jijijiji.

Me convenció para hacerlas, nunca las hago, la verdad, aunque mi madre las hacía a menudo y todavía no he probado otras mejores. Pero mi amigo carnicero me contaba que mucha gente no sabe hacerlas, que no les sale la corteza crujiente y entonces me decidí. Así que aquí va el proceso que requiere calma y paciencia, y un buen pan, porque como mejor están es en bocata, sin duda.

Ingredientes:

  • 10 tajadas de tocino fresco.
  • Sal.

Lo primero que vamos a hacer es salarlas y colocarlas en un plato con la corteza hacia arriba. Así:

Hay que dejarlas así en la nevera unos días, hasta que la corteza esté dura. Otra opción es comprar el tocino ya salado, que en muchas carnicerías lo venden ya así.

Y entonces vamos con el arte del fuego. En una sartén las colocamos a fuego lento de esta forma, sin nada de aceite, porque ya van ellas sobradas de grasa.

Vamos dándoles la vuelta sin prisa:

Ahora viene el primer giro de posición, las vamos colocando de pie:

Y vamos con calma presionando un poco las cortezas contra la base de la sartén, lo que producirá un movimiento en la tajada porque la corteza se hincha de aire:

Cuando todas las cortezas están hinchadas, hay quien le gusta que el tocino queda blanco, así que ese sería el momento de sacarlas, pero hay a quien le gustan más doradas, entonces se sumergen en su grasa, tumbadas de nuevo, y se les da vuelta hasta obtener el dorado que guste.

Se escurren bien en papel absorbente y ya se puede tener el pan abierto, porque recién hechas es el secreto. Yo las repartí, le llevé a mi madre porque le encantan y porque quería que me evaluase una experta en freir tajás, y tengo que deciros que la nota fue altísima, pasión de madre, jejeje. Y el resto se las llevé a mi carnicero y entre él y su compañero doy fe de que dieron fin de ellas.

Así que aquí queda guardado el secreto de freir unas buenas tajás de tocino, porque la tradición es algo que no se debe perder.

Que las disfrutéis.

 

Hasta pronto, ¡Un abrazo!

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6 Comments

  1. Rodrigo Rivadeneira dice:

    Gracias con esto me haceis romperla dieta…pero no Importa es DOMINGO!!!!

  2. Ruth dice:

    Hola. Me encanta tu receta y quiero hacerla. Aproximadamente cuantos días hay que dejarlo con la sal en la nevera?

    • Inma dice:

      Estimada Ruth, me encanta que te haya gustado. Yo las dejo unos cinco días, pues la corteza debe secarse bien y dejar de estar tierna.
      Un saludo y ya me contarás.

  3. IRENE CRUZ CARVAJAL dice:

    ME GUSTAN MUCHISISISMO

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